Por Horacio Magnacco / Hurlingham / Espectáculos

El que entró por la ventana es Alejandro Sokol

Martes, 8 de Enero de 2019

Por Horacio Magnacco

A 10 años de la muerte de Alejandro Sokol, lo recordamos como todos los días. 

Alejandro Sokol entró por la ventana de la Fm Triac que quedaba frente a la Plaza de Hurlingham. Ahí lo conocí, cuando hacia poco lideraba la banda SOKOL, donde cantaba y componía junto a Mario Lastarria, Charly Charras, Fredy de Mársico, Pablo Chientaroli, (ellos habían sido integrantes de Los Decolorantes), para hacer una nota en mi programa de radio. Alejandro había sido bajista y baterista en Sumo. Pero no quería decirlo al aire. Me lo dejó en claro antes de arrancar. Luca vivía. Sumo ya recorría su tercer disco. Pero el presente de Alejandro pasaba por SOKOL.

Organizamos juntos un ciclo de shows de la radio en el Club Defensores de Hurlingham, mientras la banda sonaba cada vez mejor. Un demo de varios temas, conciertos en Gracias Nena y finalmente una fecha en la plaza de Hurlingham, un 16 de julio de 1988, auspiciado por la Triac (audios -en parte - disponibles en youtube). A esa altura ya no estaba Luca, ya no existía Sumo. Y había comenzado a funcionar tímidamente Divididos como dúo con baterista.

Ese 16 de julio, antes del que sería el último show de SOKOL y en esa plaza repleta, se formaron Las Pelotas.

Alejandro Sokol representó al frente de Las Pelotas el nervio vivo de la banda, el carisma, el color. Su energía sobre el escenario no cambiaba si lo cruzabas en Rubén Darío, Alejandro perteneció a esa rara especie de buenas personas de verdad. Como Luca, como Pepe Luis.

Daba gusto verlo tocar la guitarra y cantar. Subido al respaldo de una silla en el viejo estudio de Triac, presentando un tema inédito que se llamó Si Supieras. Estirando el cuello, forzando apenas la voz y sacándole sonido a una criolla prestada.

Seguí ese inicio con Las Pelotas, de la Vieja Esquina en Ramos Mejía, Babilonia en El Abasto, la Galería de las Flores en Hurlingham (si, tocaron en la escalerita junto con el inolvidable Tiki!!) , arriba de un trailer en la esquina de Necochea y Pedro de Mendoza, hasta el primer Obras, y junto a los Rolling Stones en River, el nervio de Alejandro siempre era el mismo, bailando, cantando, celebrando arriba del escenario, el mismo espíritu inquieto que entró por la ventana de la radio.

10 años atrás nos dejó. Lo extrañamos, como a Luca, como a Pepe, como a Milka. Gente única, irrepetible. Hay que estar muy atentos, porque cada tanto nace alguno. Pero no es lo que más abunda. Mundo putito.

Horacio Magnacco

Fuente: Esteoeste.tv

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